Desde que se inventó la bomba atómica, el peligro de una Guerra Nuclear es una realidad, sobre todo despues de haber pasado por una época crítica en este aspecto como fue la Guerra Fría y considerando los retos a los que se enfrenta el planeta, ya que aunque se firmasen tratados de no proliferación de armas atómicas, la realidad es que existen 8 países que han conseguido detoner armas nucleares con éxito.
Entre los propietarios de bombas atómicas están Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China, además de algunos especialmente peligrosos como Corea del Norte, que aprovecha esta ventaja para desafiar especialmente a Estados Unidos, y tambien India y Pakistán que recordemos que están inmersos en un conflicto que parece no tener fin por un trozo de tierra llamado Cachemira.
La lluvia radiactiva
Entre los efectos más inmediatos estaría la temible lluvia radiactiva, que llevaría la radiación desprendida en las explosiones a lugares alejados a cientos de kilómetros de las explosiones, causando la muerte a la mayoría de los seres vivos expuestos a ésta y que por “suerte” se habían salvado de la explosión.
El invierno nuclear
En caso de una guerra nuclear, no solo tendríamos que temer por que la explosión nos alcanzase, ya que aunque las explosiones se produjesen a miles de kilometros de distancia, por ejemplo en Estados Unidos, las consecuencias serían globales para todo el planeta.
Las cenizas y los humos provocados por las explosiones se acumularían en la estratosfera, la luz solar se reduciría drásticamente y la temperatura del planeta comenzaría a descender incluso 50º en el peor de los casos, lo que provocaría una glaciación repentina que acabaría primero con prácticamente toda la vegetación, posteriormente con los animales hervíboros y al final acabaría con cualquier alimento existente y por lo tanto con todos los seres vivos que habitaron sobre la Tierra.
La radiación ultravioleta
Otra de las grandes afectadas en caso de Guerra Nuclear sería la Capa de Ozono, que debido a los óxidos de nitrógenos lanzados por las explosiones provocaría la destrucción de buena parte de esta necesaria capa.
El resultado sería un aumento de las radiaciones ultravioletas que llegan a la superficie terrestre que iría acabando con los seres vivos que sobrevivan al Invierno Nuclear.
Migraciones generalizadas
Suponiendo que la guerra no aniquilase a toda la población mundial en un caso extremo, habría que tener en cuenta que el Invierno Nuclear provocaría migraciones masivas a la inversa de las actuales, es decir, los habitantes del norte migrarían hacia el sur para tratar de huir del duro invierno que llegaría tras las explosiones.
Crisis humanitaria
Una serie de explosiones nucleares en cadena acabaría con cualquier orden y gobierno existente, no habría recursos suficientes para ayudar a los heridos y reconstruir las infraestructuras, los alimentos, el agua y la energía escasearían y acabaría reinando el caos y la anarquía.
La crisis entre India y Pakistán
Actualmente los países que están en el ojo del huracán son Corea del Norte, por sus continuos desafíos a Occidente, e Irán que reclama su derecho a utilizar la energía nuclear y que aunque aún no ha probado ningun arma, afirman que están cerca de tener en sus manos armas atómicas.
Pero los países que representan, a mi parecer, un riesgo más real y evidente son la India y Pakistán.
Ambos han probado sus armas nucleares y mantienen un conflicto que se remonta un milenio atrás, pero que actualmente se debe a la disputa por la zona de Cachemira que pertenece a la India pero que los pakistaníes reclaman como propio.
La cantidad de armas que tienen en su haber no llegaría a provocar lo que una guerra entre las mayores potencias nucleares del planeta: Estados Unidos y Rusia, pero sería la suficiente para desestabilizar el planeta Tierra entero.
Según algunos estudios en principio la cantidad de muertos sería de unos 12 millones, pero podría alcanzar y superar perfectamente la cantidad de muertos en la Segunda Guerra Mundial.
Jericho
Como ya comenté en una entrada de este blog, resulta interesante la serie Jericho que se presenta en el supuesto de una cadena de explosiones en Estados Unidos y un pueblecillo que se libra de éstas, pero que sufre todas las consecuencias posteriores.
Vale, es una serie que hasta cierto punto puede ser un poco “americanada” y no es un ejemplo de un total rigor científico, pero si que puede servir de claro ejemplo de las consecuencias que produciría un conflicto con armas nucleares y en ella podemos ver el primer desconcierto tras las explosiones, la incomunicación total con el mundo exterior, la lluvia radiactiva, el invierno nuclear, la falta de alimentos, las migraciones masivas, el caos y la falta de infraestructura, luchas entre poblaciones por los alimentos y los recursos y la desestabilización total del gobierno.
Más información: Wikipedia, meneame


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